COCREANDO HISTORIA: La noche era plateada

Escribe la historia en los comentarios de esta publicación, te invitamos a leer las historias que ya se han escrito para tu inspiración y divertirte con nosotros un rato.
Recuerda siempre que, así tengamos las mismas herramientas, en las mentes de cada uno, hay una configuración especial que hace que cada creación sea única.
Te invitamos a construir una historia desde la inspiración y tu imaginación.
El reto es:
Construir una micro-historia que inicie con la frase: LA NOCHE ERA PLATEADA… Luego, involucra todas estas palabras al azar.
Palabras al azar:
  • Zanahoria
  • Martillo
  • Silla
  • Luz
  • Lavadora
  • Pañitos

8 comentarios en “COCREANDO HISTORIA: La noche era plateada”

  1. La noche era plateada, pues era la luz de la luna la que golpeaba como un martillo contra la ventana. Un ventana a través de la cual solo se veía una silla frente a la lavadora. Y allí estaba ella, sentada, sonriente y tan naranja como siempre.

    La zanahoria se levantó de la silla, tomó sus pañitos y limpió su rostro. La obra, había terminado.

  2. La noche era plateada, la luna me alumbraba con su luz, era tan fuerte que se sentía como un golpe de un martillo justo en la sien. Me acerqué a la cocina, olía delicioso, una vez más él estaba preparando el pastel de zanahoria que tanto me gustaba, me senté junto a él, en la silla que mi abuela con amor nos regaló como regalo de bodas, retiré los pañitos de la lavadora, los planché y los dispusimos en la mesa como unas hermosas servilletas para la degustación.

  3. Era una vez, una Noche Plateada de esas que las recordarías siempre, porque en la noche me había comido una zanahoria que me hizo daño y mi barriga me golpeada como un martillo tan fuerte, que me amanecí de claro en claro hasta que vi la luz del sol por la ventana, que ya había amanecido … en ese momento me levante con ganas de tomar un té y se me derramo en la pijama, enseguida limpie el reguero con los pañitos y me toco meter la ropa en la lavadora …

    FIN

  4. La noche era plateada del color de aquella silla que mi abuela había comprado, en aquel feo mercado, donde había una lavadora que con un solo golpe de martillo quedaba ajustada; mercado devastado sin siquiera una zanahoria para preparar un estofado y de focos de luz sucios y desgastados, que por haberlos limpiado con pañitos húmedos se habían quebrado.

  5. La noche era plateada, su luz iluminaba todo…y ahí estaba él, en la silla….mirando por la ventana. No me miraba a mi, y su silencio era un martillo de dolor para mi corazón.
    Decidí sacar de la lavadora los pañitos que ensucié cuando hice la torta de zanahoria hoy; los puse a secar y me acosté…..otra vez sola….

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