¡MÁS QUE UNA PELÍCULA!

“Pasa en la vida, pasa en TNT”. Una frase que este canal hizo famosa, y que habla de lo que realmente es el cine: un espejo de nuestra realidad. Lo que conseguimos al ver una película es aprender de una cultura, conocer sobre un país, aprender de la humanidad, incluso nos enamoramos, reímos y lloramos… como si de tratara de nuestra vida.

¿Sentiste tu corazón roto cuando Allie recordó a Noah por unos pocos segundos en The notebook?

En La vida es bella ¿Lloraste cuando Guido marchó frene a su hijo, para que este no se diera cuenta de su destino?

¿Suspiraste viendo Up, por un amor como el de Ellie y Carl?

¿Sentiste crecer la ira en tu estómago, la misma que sintió el Detective Mills de Seven, al descubrir lo que hay en la caja?

¿Eye of the tiger es la banda sonora que te hace sentir poderoso y decidido como a Rocky?

¿Se detuvo tu respiración, cuando la penetrante voz de Darth Vader confiesa: “Yo soy tu padre”?

 

Precisamente experimentar sentimientos tan vívidos, es lo que le da al cine su gran poder, el poder de despertar empatía en nosotros, exponiendo nuestros más profundos miedos, o los más grandes sueños, en la seguridad de una sala de cine o de nuestras casas.

 

En su investigación, la doctora en ciencias de la comunicación, Margrethe Bruun, dice que existen dos tipos de empatía: la primera se llama empatía imaginativa, donde se recrea la experiencia mental del personaje. La segunda, la llama empatía encarnada o corporeizada, porque le entrega directamente al espectador un sentimiento corporal o afectivo del personaje, sin depender de formas más altas de cognición. “Ambas pueden tratarse de un proceso o una respuesta”, afirma Margrethe.

Ahora que somos conscientes de esto, podemos aprovechar para reír hasta que nos duela el estómago en un día aburrido, llorar desbordando nuestro corazón, hacer catarsis a viejas heridas y, ¿por qué no?, recibir la sabiduría de los grandes maestros. Así como el protagonista tiene un mentor que siempre le da las claves para superar su dura prueba, podemos por un segundo incorporarnos en esa película, tomar esas palabras para nosotros, tener esa conversación que nuestro héroe decidió tener y dar ese paso al que le habíamos hecho resistencia.

Que fácil es meternos en la película, mas aún si de allí salimos siendo distintos. Así que para tu siguiente momento de cine, además de acompañar con palomitas, permanece muy atento a los diálogos y escenas que más te hagan sentido, a los personajes con quienes más te identifiques (sin importar si es héroe o villano) porque probablemente, traen algún mensaje para tí.

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